martes, 26 de abril de 2011

SIGNO LINGÜÍSTICO BREVES CONSIDERACIONES (lectura adicional del lic. Flores)

N O T A S
BREVES CONSIDERACIONES
EN TORNO AL SIGNO LINGÜÍSTICO
1. INTRODUCCIÓN
Es un hecho bastante conocido para la lingüística del siglo xx que
Ferdinand de Saussure —en su concepción de la lingüística como
ciencia autónoma— basó buena parte de su teoría en la consubstancialidad
del significante y del significado como anverso y reverso del
signo lingüístico. Los dos términos, llamados en un principio concepto
e imagen acústica, fueron definidos por el ginebrino y aceptados como
indispensables por buena parte de las escuelas posteriores. Con todo,
aunque la distinción entre significante y significado parece necesaria,
son muchas las incógnitas que surgen en la aludida distinción saussureana,
interrogantes que de vez en cuando han tratado de dilucidarse:
una de ellas, a guisa de ejemplo, es la consubstancialidad de las dos
caras del signo lingüístico. Los lexicógrafos alemanes se vienen preguntando
si una diferenciación entre polisemia y homonimia es necesaria
y concluyen que lo es en la medida en que se sostenga la relación
de consubstancialidad entre el significante y el significado dado que
ella implica la no definición del signo lingüístico ni exclusivamente
en el plano del contenido como tampoco en el plano de la expresión 1.
Como es apenas obvio ninguno de los dos constitutivos del signo lingüístico
podría estudiarse separadamente debido al carácter de indisolubilidad
que poseen.
El lexicógrafo Werner propone, en consecuencia, abandonar el
concepto de indisolubilidad y reemplazarlo por el de atribución recíproca
del significante y del significado, puesto que "entonces se pueden
atribuir, en principio, varios sememas a un solo significado, y asimismo
se pueden atribuir varios significados a un solo semema, de modo que
tanto la distinción entre polisemia y omonimia como la de sinonimia
y polimorfismo resultan superfluas" 2.
1 R. WERNER, "La definición lexicográfica", en G. HAENSCH et al., La lexicografía:
de ¡a lingüística teórica a la lexicografía práctica, Madrid, Gredos, 1982,
págs. 309-314.
3 R. WERNER, op. cit., pág. 313.


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Otro de los interrogantes que ha venido flotando en la configuración
saussureana del signo lingüístico tiene que ver con el referente.
Se ha sostenido que cualquier modelo del lenguaje ha de partir neceriamente
de la realidad. Ahora bien: en la mencionada distinción
(significante-significado), ¿dónde podría situarse —siquiera sea transitoriamente—
el referente? ¿Está inmerso él en el concepto o fue intencionalmente
abandonado por Saussure? Si lo primero, es elemental
pensar que buena parte de los conceptos se forman en la mente de los
hablantes de una lengua a partir de la abstracción de la realidad,
proceso mediante el cual, entre otros aspectos, se toma lo que es esencial
del objeto y se desecha lo accidental. Concepto y referente, en
consecuencia, no pueden ser la misma cosa. Si lo segundo, es presumible
pensar que Saussure omitió el referente para, de una vez por
todas, liberar la lingüística de las ataduras que la sujetaban a la filosofía
y a la lógica y que contribuyeron a distanciarla de su propio y
verdadero objeto de estudio.
El presente bosquejo pretende sólo señalar que la concepción del
signo lingüístico venía insinuándose desde las especulaciones de los
griegos sobre el lenguaje y que la doctrina de Saussure —a ese respecto—
no es tan novedosa como generalmente se piensa.
2. HISTORIA DEL SIGNO LINGÜÍSTICO
2.1. Los griegos
Aunque Platón había definido los constituyentes del logos (el
onotna como el nombre de quien ejecuta la acción y el rhetna como el
nombre de una acción, términos que de alguna manera pueden homologarse
con las categorías nombre y verbo de la gramática tradicional),
fue Aristóteles el primero en distinguir las dos caras del signo: el significante
y el significado. Así lo estampó en su tratado Sobre la interpretación
el cual, conjuntamente con Las categorías y los Primeros
analíticos, conforman el Organon3: "Un onoma es un sonido que
tiene una significación establecida a través de la convención"4. Aristóteles
no sólo observa el carácter bifásico del onoma en cuanto a una
secuencia de sonidos asociada con un determinado significado (los
sonidos en el lenguaje oral, y su posterior conversión en grafema con
el advenimiento del lenguaje escrito, configuran lo que Saussure llamó
posteriormente la imagen acústica o el significante) sino que establece
3 ARISTOTLE, The organon, I: The categoría on Interpretation, Cambridge,
Mass., Harvard University Press, 1949.
* Ibid., pág. 117.
grafía: de ¡a lengüísúca teórica a la lexicografía práctica, Madrid, Gredos, 1982,

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perentoriamente que la relación entre el sonido y la significación que
conlleva es arbitraria8.
La arbitrariedad del signo, además, uno de los puntos más controvertidos
en la lingüística moderna, fue advertida lúcidamente por
Aristóteles veinticinco siglos antes que Saussure, quien en su Curso
de lingüística general* la había colocado como una de las cuatro
características del signo lingüístico: "El lazo que une el significante
al significado es arbitrario; o bien, puesto que entendemos por signo
el total resultante de la asociación de un significante con un significado,
podemos decir más simplemente: el signo lingüístico es
arbitrario".
La dualidad significante/significado es reforzada aún más por
Aristóteles quien afirmó al definir el segundo término del logos: "el
rhema es un sonido que no solamente lleva un significado particular
sino que también tiene una referencia temporal. Ninguna de sus partes
tiene significado por sí misma" 7.
Los estoicos8, contumaces opositores de las tesis aristotélicas,
fueron los primeros en desarrollar un cuerpo de doctrina gramatical
coherente y armónico. A diferencia de Aristóteles, sostuvieron que la
relación entre el objeto y su nombre es natural (está en la esencia del
objeto el nombre que ha de llevar) y que los primeros sonidos imitan
los objetos nombrados con ellos.
En relación con la dicotomía que se viene estudiando, fueron un
poco más lejos que el filósofo de Estagira y postularon un tercer elemento
que en la actualidad podría llamarse el referente. En efecto,
Aristóteles, al menos de una manera explícita, no se refirió a los objetos
del mundo físico al considerar el significado y el significante.
Los estoicos, por el contrario, estudiaron con singular acierto las
formas significativas de lo que ellos llamaban "lenguaje". Distinguieron,
en consecuencia, tres elementos esenciales, íntimamente relacionados:
el semainon —símbolo o signo— constituía la parte material
del lenguaje y se configuraba a partir de los sonidos; el semainomenon
o le\ton era el significado propiamente dicho (aquello que se dice)
y por último —y es este el avance en relación con Aristóteles— el
e El estagirita quiso también tomar partido en la clásica controversia entre
el Physis y el Nomos, es decir, sobre la manera como están asignados los nombres
a los objetos: por naturaleza o por convención.
' F. DE SAUSSURE, Curso de lingüística general, Buenos Aires, Losada, 1951,
pág. 130.
7 ARISTÓTELES, op. cit., pág. 119.
* La escuela estoica, fundada por Zenón, fue un grupo de filósofos y lógicos
que florecieron en Atenas en los comienzos del siglo iv a. C. Su nombre proviene
de la voz griega stoa (puerta) debido a que las discusiones se realizaban bajo
el pórtico. Por oposición, los seguidores de Aristóteles se conocieron como los
peripatéticos por su costumbre de discutir deambulando por las avenidas del Liceo.


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objeto externo nominado por el signo que fue llamado to pragma,
cosa o situación9. El significante, entonces, es la imagen fónica, el
significado es la cosa misma expresada por aquella, y ambos, a juicio
de los estoicos, son percibidos simultáneamente10.
El objeto (la cosa material) y el símbolo se consideraban como
cuerpos. No así el significado. Al pronunciar el nombre Atenas, por
ejemplo, se ha producido un símbolo material; en sí mismo Atenas es
un cuerpo externo, pero el significado de Atenas es la cosa que se percibe
y que permanece dentro de nuestro pensamiento. El significado,
consecuentemente, lo definieron los estoicos según el objeto como concebido
en lugar del objeto en sí mismo o el nombre que conlleva u .
Podría considerársele, entonces, como la realidad conceptualizada.
Ducrot y Todorov, a este respecto, sintetizan la información de la siguiente
manera: "Los estoicos ya habían registrado esas oposiciones
al distinguir tres relaciones de la parte perceptible del signo con la
"cosa real" (denotación), con la "imagen psíquica" (representación)
y con lo "decible" (significación)" 12.
La concepción tripartita de los estoicos se extendió, incidentalmente,
a la palabra gramma (letra): "La lengua consta de 24 letras.
Pero 'letra' puede tener tres significados, la letra en sí misma, el signo
escrito de la letra y el nombre de la letra" 13.
2.2. Los romanos
Los romanos —es un hecho bastante conocido— difundieron
por todo el mundo occidental la cultura griega y en sus realizaciones
tomaron íntegramente el modelo griego. En relación con las reflexiones
sobre el lenguaje, por ejemplo, los trabajos de Varrón (LJngua latina),
Palemón (traductor de la Gramática de Dionisio de Tracia) y Donato
(quien escribió los textos gramaticales para las escuelas de la época)
fueron inspirados y desarrollados según las directrices de Dionisio el
Tracio en su gramática. Quien se apartó un poco de la aludida gra-
* Los modelos triangulares del significado, desarrollados en el siglo xx por
Ogden y Richards son solo una versión de la propuesta estoica.
10 La cita es de HANS ARENS (La lingüistica, Madrid, Gredos, 1975, pág. 33)
quien advierte que el trabajo de los estoicos fue compendiado admirablemente por
SEXTO EMPÍRICO (180-200 d. C.) en su libro Advcrsus mathematics.
11 FRANCIS P. DINNEEN, An Introduction to General Linguistics, New York,
Holt, Rinehart and Wiston, 1967.
u O. DUCROT y T. TODOROV, Diccionario enciclopédico de las ciencias del lenguaje,
México, Siglo XXI, 1979, pág. 120.
" F. P. DINNEEN, op. cit., pág. 89.


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mática fue Prisciano 14, reputado como el más grande de los gramáticos
latinos, con decisiva influencia en los estudiosos de la Edad
Media, el cual siguió los planteamientos de Apolonio Díscolo, uno
de los investigadores de la escuela de Alejandría.
Concibió Prisciano el lenguaje a partir de una doble perspectiva
de los sonidos: sonidos hablados y sonidos escritos (fonemas y grafemas
para la lingüística actual). Los primeros se subdividen en vox
articúlala y vox inarticulata. Por vox articúlala entendió Prisciano
aquel sonido asociado con un significado por el hablante. La vox inarticulata
es un sonido no expresado pero que lleva un significado.
A los sonidos que se representan grafémicamente (el tránsito del
lenguaje oral al escrito), Prisciano los llamó vox literata y aluden al
hecho de que pueden ser escritos (representarse convencionalmente
de alguna manera) bien se trate de los articulados o inarticulados. Vox
illiterata, finalmente, es aquel sonido que no puede ser escrito.
Muy clara, como puede fácilmente observarse, es la óptica que
sobre las relaciones entre sonido y significado poseía el gramático latino
y, lo que es más importante: asigna, distinguiendo muy precisamente,
un significado a cada secuencia de sonidos. Sin embargo, en el juego
de la dicotomía, no se aprecian en Prisciano las modalidades que ella
puede presentar: la sinonimia y la polisemia, por ejemplo, implican
en el fondo un significado con varios significados para la primera y el
caso inverso para la segunda.
2.3. La Edad Media
En el siglo xm Petrus Hispanus 15 retoma la relación sonido y
significado en su libro Summulae logicales, de vasta influencia en las
universidades de la época y del cual se hicieron más de ciento cincuenta
ediciones.
El sonido, para el arzobispo praguense, es "lo que oímos", pero el
ruido es un sonido oral, dado que también es producido por el aparato
vocal de los animales.
Los sonidos, continúa Petrus Hispanus, pueden ser escritos pero
no todos son significativos. Algunos sonidos son significativos por
naturaleza y otros sólo por convención (como se aprecia, el discípulo
de San Alberto Magno toma una posición intermedia en la contro-
11 Prisciano, quien vivió en el siglo vi, enseñó griego a Constantino. Su
Gramática, en 18 libros, fue dividida por los medievales en Priscianus Major, los
16 primeros, que versan sobre morfología, y Priscianus Minor, los dos últimos,
referidos a la sintaxis.
1S Petrus Hispanus estudió en París, fue discípulo de San Alberto Magno y un
connotado científico en lógica y medicina. Llegó a ser arzobispo de Praga y elegido
Papa en 1276. Tomó el nombre de Juan XXI y su reinado no duró mucho: de
septiembre de 1276 a mayo de 1277.



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versia entre el phisis y el nomos). Los significativos por naturaleza
pueden ser los suspiros y gemidos que poseen el mismo significado en
todas las lenguas, mientras que los sonidos significativos por convención
— como la palabra homo— significan sólo lo que pretende el
que inventó la palabra (algún tratadista de semántica, siglos después,
expresaba que toda palabra quiere decir lo que uno quiere que signifique;
pero al mismo tiempo toda palabra quiere decir lo que quiere
decir). Un sonido vocálico (oral) sin un significado, prosigue el eminente
filólogo, es aquel que no representa nada para el que lo oye.
Una excelente distinción —ya en el campo de la morfología y la
sintaxis— establece Petrus Hispanus al manifestar que las expresiones
convencionalmente significativas pueden ser simples como el nomen y
el verbum (el onoma y el rhema de Aristóteles) o complejas como
la oratio.
Con todo, la mayor contribución del Papa gramático puede estribar
en el estudio que lleva a cabo sobre el significado. Textualmente
dice que la "Signijicatio es la representación de una cosa a través de
un sonido convencional" 16.
La significación la divide de la siguiente manera:
SIGNIFICADO PRINCIPAL" CONSIGNIFICACIÓN
(Significado señalado por las raíces) (Significado señalado por los afijos)
SIGNIFICACIÓN SUSTANTIVA SIGNIFICACIÓN ADJETIVA
(Nombres) (Adjetivos)
SIGNIFICACIÓN SUPOSICIÓN
Los Modistae, finalmente, grupo de lógicos y gramáticos que florecieron
en la Alta Edad Media (siglos xm y xiv) fueron seguidores
de las teorías de Petrus Hispanus en lo relacionado especialmente con
los Modos de significación (la manera como se significa). Entonces, la
forma como se relaciona fue vista según la clase particular de ontología
(lo que hay que conocer), de sicología (cómo conocemos lo que
conocemos) y de semántica (cómo significamos lo que conocemos.
3. CONCLUSIÓN
Los breves e incompletos apartados precedentes, sólo pretenden
mostrar que la concepción de Saussure en torno al signo lingüístico
'* La cita anterior as! como lo que se viene diciendo sobre Petrus Hispanus
pertenece al estudio realizado por F. P. DINNEEN, págs. 132-141.
" La significación principal y la consignificación corresponderían a lo que
Bloomfield llamaría siglos después formas libres (free morphemes) y formas ligadas
(bound morphemes). En gatos, por ejemplo, gat- sería el morfema libre y los
morfemas [o - s] serían los ligados.


no es tan novedosa ni original como a veces se cree. En otro trabajo
se tratará de señalar la forma como el signo se ha venido estudiando
a partir de los lineamientos del ginebrino.
JAIME BERNAL LEONGÓMEZ
Instituto Caro y Cuervo.
EL SURREALISMO, ELEMENTO ESTRUCTURAL
EN «LEYENDAS DE GUATEMALA»
Y EN «EL SEÑOR PRESIDENTE»,
DE MIGUEL ÁNGEL ASTURIAS
I
La creación literaria en Leyendas de Guatemala de Miguel Ángel
Asturias, tiene un marcado acento surrealista. En 1924 André Bretón
definió el surrealismo: "Automatismo psíquico puro por cuyo medio
se intenta expresar, verbalmente o por escrito o de cualquier otro modo,
el funcionamiento real del pensamiento. Es un dictado del pensamiento,
sin la intervención reguladora de la razón, ajeno a toda
preocupación estética o moral" x.
La tradición literaria de Asturias comprendió el mensaje de la
realidad que expresara Bretón en su primer manifiesto: "Hay que
hacer —exclama— el proceso de la actitud realista". Se rebela contra
el reinado de la lógica, contra "el racionalismo absoluto que solo
permite captar los hechos relacionados estrictamente con nuestra experiencia".
Elogia "los descubrimientos de Freud, gracias a los cuales el
explorador humano podría ir más lejos en sus búsquedas, autorizado
ya no a considerar únicamente las realidades sumarios". Y afirma
categóricamente: "La imaginación está a punto de recobrar sus derechos".
El camino para ello consistirá en no cerrar las vías de expresión
a los sueños con el muro de la realidad. "Creo —aclara Bretón —
en la armonización de estos dos estados, aparentemente contradictorios,
como son el sueño y la realidad, en una especie de realidad absoluta,
en una sobrerrealidad o surrealidad, si se le puede llamar"2.
1 AKDRÉ BRETÓN, Manifiestos del surrealismo, Madrid, Ediciones Guadarrama,
1969, págs. 44-45.
' Opus, cit., pág. 30.


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